jueves, 17 de julio de 2008

Desde roma con amor



La luz agonizante de la última tarde romana se mezclaba con el aroma de pino y hacía de la ciudad que aloja al Papa algo insultantemente sensual; quizás por aquella razón, el joven seminarista mal afeitado se dejó seducir un momento por la insinuante gasa del vestido de aquella mujer bronceada y no vio venir el coche.

En su bolsillo encontraron un rosario y una postal.





Querida madre,


Ya llegamos con el resto de seminaristas a la ciudad de los caminos. Pronto nos llevarán a la residencia en el Vaticano y si hay suerte podremos ver Su Santidad el domingo en la misa de San Pedro, aunque sólo sea de lejos. Te escribo en un descanso tras el rosario y pronto cenaremos para continuar mañana con los ejercicios espirituales.

Espero que todo vaya bien por Ayacucho.


Tu hijo que te quiere,


Luis Fernando.




1 comentario:

María dijo...

De Roma a Argentina... Espero noticias de tus andanzas, ya sea disfrazado de seminarista, misionero o bailarín de tango. Cuídate mucho. Un beso